domingo, 17 de junio de 2012

Todos los hombres del Presidente

Carl Bernstein y Bob Woodward revisando estados de cuenta bancaria, fichas bibliotecarias, viajando de un extremo al otro del país para entrevistar a diversas personas, contrastando la información con fuentes anónimas, elaborando hipótesis y teorías que se contraponen y suceden unas tras otras en el complicado rompe cabeza llamado Watergate. Todos los hombres del presidente es eso y mucho más.

domingo, 10 de junio de 2012

La región más transparente

(2012, junio) Carlos Fuentes ya había aceptado que para octubre de 2012 la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le otorgara el grado Doctor Honoris Causa. Como preparativo, La Casa de la Literatura hacía una charla por los cincuenta años de Aura y La muerte de Artemio Cruz (esta última, novela que leí deslumbrado). Agendé esa fecha y asistí. El día anterior, sin embargo, nos apenaría la muerte del autor mexicano. Qué bonito hubiera sido tenerlo en Lima y escucharlo hablar del Boom. Tal vez tenga razón Agustín Prado Alvarado, expositor aquel 16 de mayo, cuando dijo que si el premio Nobel no se lo hubieran otorgado a Mario Vargas Llosa se lo habrían dado a Carlos Fuentes, y también tuvo razón Carlos Fuentes cuando dijo que él recibió el premio Nobel cuando se lo otorgaron a Gabriel García Márquez.

Con esos antecedentes, me zambullí en la primera novela de Carlos Fuentes, publicada en 1962. Dividida en tres partes, acabo de terminar la primera. Soy un gran admirador del flashback y Carlos Fuentes lo utiliza de manera excepcional (todavía recurriendo a las letras cursivas, lo cual será superado por Mario Vargas Llosa).

Novela contemporánea a La ciudad y los perros, no puedo evitar hacer una comparación (obviamente, injusta).

Mientras la novela de Vargas Llosa hace un microcosmo de la sociedad peruana en la escuela militar, teniendo una espina dorsal (el robo del examen, la delación y muerte de El Esclavo); es decir, se percibe una concentración, en la novela del mexicano hay exactamente lo contrario: una dispersión en la ambición de englobar a toda la sociedad de su país. Por lo menos, todavía no encuentro esa espina dorsal. Es posible que no tenga por qué contar con ello. En todo caso, el riesgo es bastante y, hasta donde la voy leyendo, lo está pagando. Espero continuar.

Fuentes, Carlos. Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1997, páginas 470.

Correr el tupido velo

Muere un escritor. Sus papeles personales son publicados a manera de biografía. Los secretos más nefastos salen a relucir. La hija, indignada, toma un revólver, el cual se autodispara. Ese era un argumento que José Donoso escribió en uno de sus diarios. Lo cierto es que años después Pilar Donoso publicaría la biografía de su padre, sacando a relucir los secretos más nefastos, suicdándose poco después.

lunes, 4 de junio de 2012

La ciudad y los perros

La ciudad y los perros fue la segunda novela que leí de MVLL. Debió ser entre 1986 y 1989. Recuerdo que me lo prestó mi gran amigo Percy Wong. Después compré mi propio ejemplar y en el 2012 encontré la primera edición (la que cuenta con las razones del jurado Biblioteca Breve y el mapa de Lima).

Por supuesto, como casi todos los peruanos de mi generación, en su oportunidad vimos la película de Francisco Lombardi que contiene la frase famosa ("No me mire cadete. Quiere que le regale una fotografía mía calato") que no está en la novela.