Solo pensar elaborar un diccionario causa vértigo. Hay que estar imbuido por una extraña pasión conservadora y revolucionaria al mismo tiempo. De eso trata la biografía novelada de María Moliner. No convencida de la actualidad del diccionario de la Real Academia Española ni de su metodología (una palabra remitiendo a otras hasta prácticamente retornar a la primera) ni del alcance que verdaderamente debería tener entre los lectores, poco a poco se fue adentrando en una labor que hacía partícipe a todos lo que hablaban con ella.
Mientras leí la novela, yo mismo observaba acciones o emociones y trataba de definirla, en un ejercicio de constante cuestionamiento que la extendía o circunscribía, donde lo que conocemos y lo que hemos vivido juega gran parte, de manera tal que ese acto lingüístico se empapa de la biografía personal de cada ejecutante.
El título, hermoso y apropiado, proviene de una frase de Emily Dickinson.
Su relación con la Real Academia Española merece especial atención.
Neuman divide la novela en dos partes. La primera, abocada a la vida de Moliner hasta que inicia la gran labor, momento en que empieza la segunda parte. Si alguna recomendación hubiera podido darle, es que en esa segunda parte, a veces con partes muy extensas, las palabras del diccionario (que fluyen dentro de la acción misma del relato) hubieran sido colocadas como parte del índice.
Terminado de leer en julio 2026.
Neuman, Andrés. Hasta que empiece a brillar. Alfaguara, 2025 (p. 296).
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