domingo, 9 de junio de 2013

Largo viaje hacia la noche

Acto segundo (primera escena). Mary.- (...) Aunque supongo que la vida le ha hecho así y que no puede evitarlo. Nadie puede pasar por alto lo que le hace la vida. Las cosas suceden sin que te des cuenta y luego se interponen entre lo que eres y lo que te gustaría ser hasta que acabas por no ser tú mismo (p. 117).

Me gustó la obra escrita, que leí poco antes de ver su escenificación (2013, mayo). Entiendo los recortes, hechos con mucha sabiduría, pues condensan las imágenes y aumentan su fuerza. El mejor ejemplo de ello es el final.

Lo único que me pareció innecesario fue la presencia fantasmal de Eugene (aunque siempre valoro el riesgo de los directores al introducir elementos de su propia cosecha).

Todavía espero ver El emperador Jones, la primera obra que leí de O´Neill y una de las que más me han impresionado.

Alonso Cueto ha escrito un comentario sobre la obra y la puesta en escena, que, obviamente, me exime de alargar la página.