08 diciembre 2022

De parte de Dios y delante de Dios

Como dice el subtítulo: Una guía de predicación expositiva. Un manual para para preparar sermones y exponerlos de manera eficaz, siempre teniendo como base que la predicación está sujeta a la Palabra.

Después de leerlo, me doy cuenta el gran esfuerzo que ponen los pastores en llevar el mensaje de Dios cada domingo.

Pero el libro, por sí mismo, es una lección para cada creyente, sobre todo cuando aborda ese estrecho camino flanqueado entre el legalismo (tan seductor) y el antinomismo o, utilizando la metáfora homérica, entre Escila y Caribdis (p. 122-124). Retoma la idea de manera brillante cuando compara la actitud de Ulises y de Jason frente al canto de sirenas. El primero sobrevive, pero el segundo triunfa (p. 204-2008). Y vuelve al tema, siempre luminosamente, cuando nos advierte que las "disciplinas espirituales", tan beneficiosos, pronto uno mismo puede desviar su razón de ser hacia el legalismo (p. 220-224).

Leído en diciembre 2022.

MICHELÉN, Sugel. De parte de Dios y delante de Dios. Una guía de predicación expositiva. Nashville - Tennessee, B&H Español, 2016.


26 noviembre 2022

Aramburu por María O´Donnell


La lectura de la biografía de Perón y la guerra civil argentina de los setenta, escritos por Nicolás Márquez, se ve muy bien complementada por este libro que desarrolla el acto  público fundacional de los Montoneros.

Extraña obsesión de los argentinos beligerantes de aquellos días con los cadáveres y sus manos. Entre los varios casos que se apuntan, quién sabe si la profanación de las extremidades del general se debió a que durante su primer mandato había jurado cortarse las manos si pedía préstamos al extranjero. Tal vez, años después, un memorioso ayudó al cuerpo inerme cumplir la promesa.

Márquez advertía que la (mal) llamada década infame solo tenía de tal el nombre porque fue una época (anterior al primer Perón) de crecimiento económico. Ya trasladado a los setenta (durante el segundo Perón), O´Donnell también lo destaca:

«Esa efervescencia de las fuerzas de izquierda no se daba en el contexto de una crisis económica: aunque a la distancia suene curioso, se produjo al cabo de una década de crecimiento sostenido.  Según el sociólogo Daniel Schteingart, aquella Argentina atravesada por la violencia política mostraba indicadores de relativo bienestar. Había movilidad ascendente, el poder adquisitivo de los trabajadores subía, la pobreza alcanzaba al 11% de la población, la más baja de la que se tenga registro. El país no exportaba solo materias primas: el 25% de lo que le vendía al mundo eran manufacturas. Hasta 1975, cuando la tendencia comenzó a revertirse, existía un desarrollo no demasiado distante de algunos países europeos. Pero el crecimiento capitalista en democracia no era suficiente para los jóvenes que querían la revolución socialista, y la veían a la vuelta de la esquina.»

Discrepan en algunos enfoques. Por ejemplo, respecto a la Noche de los bastones largos, O´Donell la califica como represión brutal, en consonancia a la línea políticamente correcta. Para Márquez es una vulgar e insignificante toma de local universitario magnificado.

De alguna manera vuelven a coincidir respecto a la pintura bastante pobre de Perón.

En cambio, para Juan Bautista Yofre (a quien no he podido leer hasta ahora, pero me he vuelto asiduo a sus conferencias y entrevistas YouTube) Perón era un estadista. Sin embargo, el siguiente enlace es particularmente interesante. El Tata (que así es conocido el historiador argentino) resalta la virtud conciliatoria del segundo Perón. Por ejemplo, el abrazo público con Balbín (aunque Márquez señala con acierto que el mérito es del líder radical encarcelado más que del general cancerbero). Pero a la vez que pondera esa actitud nos dice, sin darse cuenta de la contradicción, que a Cámpora (su elegido) no le dirigía la palabra, inclusive en un almuerzo de tres personas. ¿Así se resuelven los temas políticos? Supuestamente, esta forma de humillación era porque estaba molesta con él. Posiblemente, pero me da la impresión que, adicionalmente, ello le servía para expresa su distanciamiento de los Montoneros sin tener que decirlo a fin de no romper con ellos (después de todo, todavía los necesitaba para ganar las elecciones presidenciales de su tercer mandato).

https://www.youtube.com/watch?v=7hTkeLJqCdg

O´Donnell, María. Aramburu. Editorial Planeta, 2020.

22 noviembre 2022

La guerra civil argentina. Los "70 que oculta la corrección política por Nicolás Márquez


Que la historia la escriben los ganadores es un aforismo que parece no siempre se cumple. En esta ocasión, los generales victoriosos terminaron juzgados, indultado y apresados nuevamente mientras los guerrilleros y terroristas derrotados están libres.

Márquez es un revisionista. Vuelve a los setenta del siglo XX y demuestra que Argentina vivía una guerra civil. El país estaba al borde de la desintegración y todos los sectores pedían golpe de Estado. No es una mera generalización. La guerrilla y el terrorismo la veía como una manera de agudizar la contradicción. En sus desvaríos, creían que el pueblo los apoyaría. Los partidos políticos se declaraban incapaces de afrontar la situación. El mismo oficialismo dio un suspiro de alivio cuando fueron desalojados del poder sin bala alguna (aunque no se eximirían de la persecución política). La frase emblemática de este sentir quedaría a cargo de Ernesto Sábato, que más tarde presidiría la Comisión Nacional de Desaparecidos (CONADEP), famoso por el informe Nunca más:

«Dos años después, en 1978, Sábato ratificó su parecer a la revista alemana GEO: “La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos. Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho...los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes” y haciendo un balance de la gestión en curso de Videla, remató: “Sin duda alguna, en los últimos meses, muchas cosas han mejorado en nuestro país; las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control. La democracia tiene que aprender su lección de la historia y debe saber que con los viejos métodos liberales heredados de tiempos menos problemáticos, no se pueden dominar los delirios del presente”.»

En YouTube hay varios documentales sesgados. Por ejemplo, decir que el golpe se hizo para suprimir los derechos laborales obtenidos gracias al peronismo (aunque posiblemente alguna parte de ellos hayan sido afectados).

En lucha irregular, nos dice Márquez, era entendible que las Fuerzas Armadas recurrieran a métodos irregulares. Así se mantiene a lo largo del libro. Sin embargo, al final, marca una ligera distancia. Por supuesto, es imposible justificar el ensañamiento.

Me extrañó que a sus argumentos no sumara la infiltración de la guerrilla y el terrorismo en los estamentos judiciales. Hasta las mismas instituciones militares y policiales estaban penetrados (piénsese no más en la bomba colocada en el restaurante de sub-oficiales). Podría haberse preguntado cómo hacer una lucha con la ley en la mano si el sistema judicial iba a prevenir a los insurrectos.

No obstante, el tema judicial no es ajeno al libro. Al contrario, enfatiza que los sesenta se había establecido una cámara especializada y un procedimiento ad hoc. Me parece que en Aramburu de María O´Donell leí que no se cumplía la doble instancia y otros parámetros internacionales. Puede ser, pero era la manera de combatir la insurrección con instrumentos legales y eficaces. Lamentablemente, Cámpora lo desactivó en concesión inaceptable a la juventud maravillosa.

Me gustó la película Argentina, 1985, pero recomiendo verla mientras se lee este libro revisionista y, no estaría mal, deleitarse con la balbuceante voz de Borges (aunque no cuando saluda al teniente general Videla con aquel: "Ave, César, vencedor de los peronistas") en la película El almuerzo:

https://www.youtube.com/watch?v=LBJqxJOam1k

Leído en noviembre 2022.

Márquez, Nicolás. La guerra civil argentina. Los "70 que oculta la corrección política.  Madrid, editorial Grupo Unión, 2020.

30 octubre 2022

Perón. El fetiche de las masas: Biografía de un dictador por Nicolás Márquez


Nicolás Márquez, mejor (des)conocido en Perú por El libro negro de la nueva Izquierda, que suele ser relacionado únicamente a Agustín Laje (ya sea para bien o para mal), nos presenta al carismático líder argentino (de sonrisa gardeliana).

 Antes me había acercado a esta parte de la historia argentina a través del talentoso Tomás Eloy Martínez y sus ficciones La novela de Perón y Santa Evita o, mejor aún, mediante la entrevista completa a Perón titulada Las vidas del General (su memoria canónica). Pero, por ejemplo, una frase como "Cierta noche oyeron por la radio al general Perón declarándose en guerra contra la Iglesia Católica" (p.25), que se lee rápidamente en la primera de estas obras, no puede, por la sutileza del arte, dar idea cabal de la trascendencia que conllevaba esta expresión para quienes desconocemos la historia argentina.

En cambio, el trabajo de Nicolás Márquez, por ser un trabajo histórico es incisivo y despliega las dimensiones políticas de la guerra Perón contra la Iglesia católica, así como de todos los demás hechos que una ficción se limita a insinuar. Con pulso narrativo firme, prosa eficaz y giros elegantes (mucho menos crudos al apasionamiento de sus conferencias, a pesar que él pueda creer que escribe como habla), nos conduce sin extraviarnos por una complicada trama política, económica, social e, inclusive, psicológica y espiritual.

La biografía empieza con los antepasados inmediatos del general Perón y termina en 1955 cuando, interrumpido su segundo mandato presidencial, aborda el hidroavión rumbo al exilio paraguayo. De más está decir que nos gustaría conocer de su pluma la parte restante.

Solo encontré un error, ciertamente menor. Señala que Jorge Luis Borges fue expulsado del cargo Director de la Biblioteca Municipal Miguel Cané. En realidad, el autor de Ficciones solo era bibliotecario. Evidentemente, la relevancia no está en si cumplía tal o cual función, sino en el sectarismo peronista que lo “promovía” a Inspector de aves en el mercado municipal.

En otra parte, en el capítulo 13, ítem El “cipayo” Juan Perón, cuando el dictador dice que “En ningún caso el gobierno participará en la fijación de los salarios […]. Estas medidas drásticas ya no funcionan. Ahora necesitamos sistemas racionales”, Nicolás Márquez se pregunta (así, es, se pregunta, cuestiona, opina y en, general, interviene constantemente, lo que constituye uno de los valores agregados de la obra): “Al reconocer que ´las medidas drásticas´ no funcionan: ¿ello significa implícitamente reconocer que estuvo diez años aplicando medidas disfuncionales?”. Mi respuesta sería que no, porque Perón está diciendo que en la primera etapa era necesario hacer una elevación estatal y universal del nivel de vida de los ciudadanos, pero que en la segunda etapa era necesario adoptar otros mecanismos (esto es, sin intervención del Estado). Es decir, el autor coloca los insumos y opina, pero también permite opinar y discrepar de él (aunque, a la verdad, la mayor de las veces la fuerza de la realidad las hace coincidentes).

Aunque es un libro con abundantes referencias, pocas veces ésta remite a fuentes indirectas (es decir, que el dato está recogido en otro libro de opinión, sin que podamos conocer la referencia inicial) o consigna información difícil de creer como cuando, ya declarada la guerra religiosa, dice que Perón prohibió “el uso de los símbolos religiosos en público durante la Navidad”. Pero la historia de los dictadores latinoamericanos está repleta de historias tan increíbles como verdaderas.

Es probable que Nicolás Márquez considere que se trata de un libro de interés para los argentinos. De ser así, está equivocado porque ningún latinoamericano puede ser ajeno a esta radiografía del poder.

A nuestro juicio, es un libro que debería ser distribuido masivamente en Perú. Y, para que no se crea que se trata de manipulación política, yo me atrevería a acompañarlo de la memoria canónica del general Perón, donde dice que al llegar al poder no había un centavo (entonces, ¿cómo hicieron todas esas inversiones del primer plan quinquenal?) y al caer dejó a la Argentina sin deuda externa (p. 71)  (por supuesto, no menciona la inflación galopante).

¿De lectura obligatoria en los colegios de Perú? ¿Acaso no hemos tenido dictadores por estos lares para tener que recurrir a militares extranjeros? Al contrario, abundan. Pero la historia del general Perón se eleva como una advertencia contra la seducción política, el populismo y las medidas económicas facilistas, que impresiona a los jóvenes.

No solo es un libro actual, sino futuro (si lo saben leer los políticos peruanos), cuando Nicolás Márquez dice: 

"A la oposición [democrática] no sólo no le era ajena la popularidad de Perón sino que miraba ese consenso [heterogéneo e impreciso, motor de su candidatura a la elección presidencial de 1946] con suma preocupación. Temerosa ésta ante el peligro de un inminente triunfo del coronel carismático, todo el espacio disidente se amalgamó en una surtida alianza encabezada por los radicales y secundada por socialistas, Demócrata Progresistas y hasta comunistas."

Márquez, Nicolás. Perón. El fetiche de las masas: Biografía de un dictador. Argentina, Editorial Grupo Unión, 2015 (terminado de leer octubre, 2022)

Martínez, Tomás Eloy. La novela de Perón. Barcelona, RBA Editores, 1991.

Martínez, Tomás Eloy. Las vidas del General. Buenos Aires, Alfaguara, 2004.