jueves, 25 de diciembre de 2014

El maestro de Petersburgo

El premio Nobel va soltando supuestas escenas que, transformadas por el proceso creador, servirán a Dostoievski para elaborar Los Endemoniados. Si bien aparece el nombre del autor ruso y otros reales, y el eje de la historia será Nechaev y su grupo asesinando a un partidario arrepentido (en este caso, Pavel, el hijastro de Fiódor Mijáilovich), lo cierto es que dichas escenas no se condicen con la realidad. No es, pues, una novela histórica o biográfica.

Son datos que el autor sudafricano manipula y le sirven de pretexto para reflexionar, por ejemplo, sobre la relación padre - hijo, tanto en su sentido filial como en lo que significa la brecha generacional en materia política, utilizando el marco pre - revolucionario; o para averiguar cómo llega uno a transformarse en terrorista, cuál es esa razón, espíritu o sentimiento que transforma a las personas en seres capaces de considerar a sus semejantes en meros instrumentos de un fin supuestamente superior.

Coetzee, J.M. El maestro de Petersburgo. Debolsillo, Barcelona, 2003 (p. 271).


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